Ni el fuerte oleaje ni el peligro de la travesía detuvieron a los 17 migrantes que, en plena tormenta, se lanzaron al mar para alcanzar la costa de Ceuta. Entre ellos, 11 menores. La imagen es desgarradora: jóvenes y adolescentes jugándose la vida en las peores condiciones meteorológicas, con la esperanza de encontrar un futuro mejor. Lo más preocupante es que este fenómeno, lejos de ser excepcional, se repite con una frecuencia alarmante.

