El diputado ceutí Javier Celaya lo ha dicho bien claro: es de justicia reconocer a los militares como una profesión de riesgo. Y no es para menos. Quienes visten el uniforme asumen, sin reservas, responsabilidades que van mucho más allá de un empleo común. Se juegan la vida, no solo en misiones internacionales, sino también en el día a día, ya sea en labores humanitarias, en situaciones de emergencia o en operaciones de seguridad nacional.

