El nuevo secretario general del PSOE de Ceuta, Pérez Triano, ha dejado claro su objetivo: fortalecer los órganos del partido y aumentar la participación interna. Sin embargo, las palabras deben ir acompañadas de hechos. En un momento en que el partido necesita renovarse y ganarse la confianza de la ciudadanía, no basta con promesas vacías. El primer paso para cumplir esa ambiciosa meta debe ser una “limpieza” interna: eliminar lo que ya no representa a nada ni a nadie. En el seno de un partido, sobre todo en un contexto como el de Ceuta, es necesario contar con figuras que aporten y no solo ocupen cargos por inercia.
El nuevo secretario general del PSOE de Ceuta, Pérez Triano, ha dejado claro su objetivo: fortalecer los órganos del partido y aumentar la participación interna. Sin embargo, las palabras deben ir acompañadas de hechos. En un momento en que el partido necesita renovarse y ganarse la confianza de la ciudadanía, no basta con promesas vacías. El primer paso para cumplir esa ambiciosa meta debe ser una “limpieza” interna: eliminar lo que ya no representa a nada ni a nadie. En el seno de un partido, sobre todo en un contexto como el de Ceuta, es necesario contar con figuras que aporten y no solo ocupen cargos por inercia.
Es evidente que hay que dar un giro radical en la gestión política, comenzando por la delegación. Un delegado más activo, que no se limita a figurar en los actos protocolarios, sino que sea visible y accesible para la gente, es imprescindible. La acción-reacción debe ser clara y rápida ante las demandas de la sociedad ceutí. Un partido político no puede seguir siendo reactivo, debe ser proactivo, anticiparse a los problemas y tomar medidas antes de que las situaciones se agraven.
El fortalecimiento de los órganos del partido pasa por una participación activa de todos sus miembros, no solo de aquellos que llevan años con los mismos cargos. Es hora de abrir las puertas a nuevas ideas, a caras frescas que entiendan las necesidades actuales de Ceuta y que estén dispuestos a trabajar sin descanso. Para ello, es necesario que el partido fomente un ambiente donde la crítica constructiva y el debate interno sean la norma, no la excepción.
Para cumplir con esta misión, el liderazgo de Pérez Triano debe ser firme, pero también cercano. Solo a través de una delegación comprometida y un partido con verdadero espíritu de renovación se podrá ganar el apoyo de los ceutíes. La política de apariencias ya no tiene cabida; lo que se necesita ahora son resultados concretos y soluciones a problemas reales.
