Hay afirmaciones que, de tan disparatadas, provocan una mezcla de risa y vergüenza ajena. La reciente declaración de Yolanda Aparicio, aspirante a la Secretaría General de UGT, asegurando que el sindicato “no tiene ideología política” es, cuanto menos, de manual de surrealismo. Que además remate la faena diciendo que “el mismo que construyó el PSOE lo hizo también con UGT” ya roza la falta de respeto a la historia y la inteligencia de los afiliados.

