Que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer asuman más competencias puede parecer un avance pero, si no se refuerzan los medios humanos y materiales, lo único que se consigue es colapsar aún más un sistema ya sobrecargado. Jueces y magistrados llevan tiempo alertando del problema: más trabajo sin más recursos solo genera retrasos, saturación y una peor atención a las víctimas.
Que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer asuman más competencias puede parecer un avance pero, si no se refuerzan los medios humanos y materiales, lo único que se consigue es colapsar aún más un sistema ya sobrecargado. Jueces y magistrados llevan tiempo alertando del problema: más trabajo sin más recursos solo genera retrasos, saturación y una peor atención a las víctimas.
El sentido común dice que si amplías el terreno, necesitas más cimientos. Es decir, más jueces, más funcionarios y más medios para que las nuevas funciones se ejerzan de manera efectiva. Pero en España tenemos una costumbre muy arraigada de empezar la casa por el tejado, improvisando reformas sin dotarlas de lo necesario para que funcionen bien.
La Justicia no puede permitirse estos experimentos. Si los Juzgados de Violencia sobre la Mujer ya tienen dificultades para gestionar los casos actuales, añadirles nuevas competencias sin refuerzos es abocarles al colapso. Y lo peor es que ese colapso no solo afecta a jueces y funcionarios, sino a las propias víctimas, que ven cómo sus casos se eternizan en un sistema desbordado.
Si realmente se quiere mejorar la protección y la respuesta judicial en estos casos, no basta con ampliar competencias. Es imprescindible aumentar la plantilla y los recursos. De lo contrario, lo único que estaremos haciendo es agravar un problema que, en lugar de resolverse, seguirá creciendo como una bola de nieve.
