A estas alturas, sorprendernos ya no es una opción, pero tampoco deberíamos resignarnos al silencio. En Ceuta, cada día es más evidente que no todos los ciudadanos —ni todas las empresas— juegan con las mismas reglas. Lo último, el tratamiento desigual que se está dando a ciertos alquileres de locales por parte de empresas municipales. Lo que para unos es imposible por tratarse de una “concesión administrativa”, para otros es perfectamente viable. Y claro, uno se pregunta: ¿cuál es la vara de medir? ¿Quién la maneja? ¿Y por qué se aplica de forma tan arbitraria?

