Hay cosas que uno no termina de entender, y esta es una de ellas. Resulta que los ceutíes en Algeciras —esos que intentan mantener viva su identidad y tradiciones lejos de su tierra— sienten que su casa regional ya no les pertenece. Dicen que el Gobierno, y en concreto la señora Orozco, solo les responde con una excusa: “ellos justifican la subvención”. Como si eso fuera suficiente para entregar una casa a quienes, según denuncian, ni son de Ceuta ni quieren a los ceutíes.

