Hace justo un año que varias familias ceutíes tuvieron que abandonar sus viviendas en el edificio de González de la Vega, declarado en ruina. Les prometieron una solución “temporal” y las alojaron en el Hotel Puerta de África mientras se buscaba una alternativa digna. Doce meses después, siguen allí, viviendo entre maletas, incertidumbre y promesas rotas. Lo temporal se volvió eterno, y lo que empezó como un parche de emergencia se ha convertido en una herida abierta para decenas de personas.

