Este fin de semana, el Banco de Alimentos vuelve a hacer un llamamiento a la solidaridad con su tradicional Gran Recogida. No es una cita cualquiera: es el momento del año en que Ceuta puede demostrar que, pese a las dificultades, sigue siendo una ciudad con corazón. Los voluntarios ya están listos, los puntos de recogida preparados y solo falta lo más importante: que todos pongamos nuestro granito de arena.
Este fin de semana, el Banco de Alimentos vuelve a hacer un llamamiento a la solidaridad con su tradicional Gran Recogida. No es una cita cualquiera: es el momento del año en que Ceuta puede demostrar que, pese a las dificultades, sigue siendo una ciudad con corazón. Los voluntarios ya están listos, los puntos de recogida preparados y solo falta lo más importante: que todos pongamos nuestro granito de arena.
Porque sí, la situación está complicada para muchos, pero también lo está —y mucho más— para quienes no tienen lo básico. Esas familias que dependen de la ayuda del Banco de Alimentos no pueden esperar a que “otros” colaboren. Somos nosotros, los vecinos, los que tenemos la oportunidad de marcar la diferencia con un gesto tan sencillo como añadir un kilo de arroz o un litro de leche al carrito.
Ceuta siempre ha sido una ciudad solidaria, de esas que se movilizan cuando hace falta. Lo vimos en otras campañas, en tiempos difíciles y en causas más pequeñas. Pero la solidaridad no se demuestra con palabras ni con likes en redes: se demuestra con hechos, con bolsas llenas y corazones abiertos.
Así que este fin de semana, cuando veas a los voluntarios con sus chalecos azules, recuerda que detrás de esa sonrisa hay esfuerzo, compromiso y esperanza. Y que gracias a tu pequeña contribución, muchas mesas en nuestra ciudad podrán tener algo más que vacío.
Ceuta tiene que dar la cara. No por quedar bien, sino porque cuando uno ayuda, en realidad se ayuda a sí mismo: a no olvidar que seguimos siendo comunidad.
