Javi Guerrero vuelve a sentarse en el banquillo por un caso que parecía cerrado. Tras su reciente absolución, en la que la justicia concluyó que no existían indicios suficientes para condenarlo por injurias y calumnias, ahora enfrenta un nuevo juicio, pero esta vez por la denuncia de otro operario del área de menores. La pregunta es inevitable: ¿cuántas veces puede juzgarse a alguien por hechos que ya han sido desestimados?

