La noticia de que Fomento está avanzando en la segregación del edificio de la Manzana del Revellín para revitalizar la zona nos llega con sabor agridulce. Por un lado, es positivo que por fin se esté tomando en serio un espacio estratégico para el comercio y la vida urbana de Ceuta. Pero, por otro, la sensación de que llegamos tarde es inevitable. ¿Cuánto tiempo hemos perdido con la desidia, las indecisiones y los proyectos que nunca pasaron del papel?

