Es alarmante y preocupante que ninguna aseguradora haya querido renovar su convenio con MUFACE, dejando a miles de funcionarios en una situación de incertidumbre sobre su cobertura sanitaria. Este problema, lejos de ser un simple desacuerdo entre aseguradoras, muestra una grave deficiencia en el sistema de cobertura de salud para los trabajadores del Estado. La salida de Asisa, DKV y Adeslas, las aseguradoras que durante años han prestado este servicio, deja un vacío enorme que ni MUFACE ni el Gobierno parecen haber anticipado.

