La reciente acusación contra un hombre que habría maltratado a su mujer y a sus hijos, enfrentándose ahora a una pena de hasta tres años de cárcel, pone de manifiesto una triste realidad que persiste en nuestra sociedad: la violencia doméstica sigue ocurriendo y afectando a los más vulnerables, especialmente cuando el agresor es una figura que debería dar protección y apoyo.

