El año 2025 apenas comienza y ya las aguas de Ceuta nos devuelven una nueva tragedia. Esta vez el cuerpo sin vida de un joven migrante apareció flotando cerca de la costa del Sarchal, el segundo fallecido en apenas ocho días. Si miramos atrás, 2024 cerró con 30 vidas truncadas en su intento por llegar a nuestras costas. Treinta historias de sueños y desesperación que acabaron engullidas por el Estrecho, ese cementerio líquido que sigue cobrándose víctimas ante nuestra aparente resignación.

