Es curioso cómo todos estamos de acuerdo en que la salud mental es fundamental. No importa a quién le preguntes: médicos, educadores, familias, incluso los políticos. Sin embargo, a la hora de la verdad, los gobiernos parecen asumir que con un par de campañas en redes sociales y un presupuesto ajustado basta para abordar un problema que nos afecta a todos. ¿Qué más tiene que pasar para que se tomen este asunto en serio?

