En Ceuta, como en toda España, la noche del 5 de enero tiene un carácter casi sagrado. Es el día en el que la magia cobra vida, en el que los niños se acuestan temprano con la ilusión de descubrir al despertar los regalos que los Reyes Magos han dejado bajo el árbol. Cambiar esta tradición por cuestiones organizativas o por miedo a la lluvia no solo es innecesario, sino que desvirtúa una celebración que ha perdurado durante generaciones.
En Ceuta, como en toda España, la noche del 5 de enero tiene un carácter casi sagrado. Es el día en el que la magia cobra vida, en el que los niños se acuestan temprano con la ilusión de descubrir al despertar los regalos que los Reyes Magos han dejado bajo el árbol. Cambiar esta tradición por cuestiones organizativas o por miedo a la lluvia no solo es innecesario, sino que desvirtúa una celebración que ha perdurado durante generaciones.
Este año, el adelanto un día de la Cabalgata de Reyes ha generado un revuelo que no debería existir. ¿Por qué no mantenerla el día 5, a media mañana, si las condiciones meteorológicas lo permitían? Incluso en el caso de una amenaza de lluvia, nuestra ciudad cuenta con alternativas suficientes, como pabellones deportivos o centros municipales cerrados, para garantizar que los niños disfruten de la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero, sobre todo, respetando el espíritu y la tradición de esa noche mágica.
No se trata solo de logística; es cuestión de respeto por una costumbre que forma parte de nuestro patrimonio cultural y emocional. Los Reyes Magos no llegan antes ni después: llegan el día 5 para preparar la noche más especial del año. Alterar esta tradición sin una justificación de peso es privar a las familias, y especialmente a los más pequeños, de una experiencia única que no se puede reemplazar.
La excusa del riesgo de lluvia o de las complicaciones organizativas no sostiene el debate. La magia de los Reyes no se puede programar como un trámite más en la agenda municipal. Es algo que trasciende y que merece el esfuerzo de adaptarnos a las circunstancias, pero nunca de alterar el día en el que el mundo se llena de ilusión.
El próximo año, aprenderemos de esta experiencia. Los Reyes Magos tienen una cita fija con Ceuta: el 5 de enero. Sin excusas, sin cambios. Por tradición, por magia y, sobre todo, por los niños, que merecen seguir soñando.
