Lo vivido este jueves en la Asamblea de Ceuta no fue un simple revés parlamentario: fue la confirmación pública de una realidad que ya se intuía. Carlos Verdejo se presentó con una moción etérea, sin apoyos, sin candidato y sin proyecto, y salió retratado como lo que hoy es: un político solo, sin aliados y sin credibilidad. Diecinueve votos en contra y uno a favor —el suyo— no dejan margen para la épica ni para la excusa.

