La segunda jornada de FITUR arrancó con toda la pompa habitual: inauguración oficial por Sus Majestades los Reyes, pasillo de saludos y fotos para el recuerdo. Don Felipe y Doña Letizia pusieron el foco en una feria clave, y allí estuvo el consejero Nicola Cecchi representando a Ceuta en un escaparate que, a simple vista, resulta impecable.
La segunda jornada de FITUR arrancó con toda la pompa habitual: inauguración oficial por Sus Majestades los Reyes, pasillo de saludos y fotos para el recuerdo. Don Felipe y Doña Letizia pusieron el foco en una feria clave, y allí estuvo el consejero Nicola Cecchi representando a Ceuta en un escaparate que, a simple vista, resulta impecable.
Todo es muy bonito, sí. El stand luce, la gente se acerca y la ciudad despierta curiosidad. Pero conviene no engañarse: Ceuta seguirá teniendo muy difícil convertirse en un enclave turístico real mientras llegar hasta ella sea un lujo. Viajar en barco es, para muchos bolsillos, directamente prohibitivo, y hacerlo en helicóptero ya entra en otra liga aún más inaccesible.
Se habla de promoción, de potencial y de oportunidades, pero el primer problema sigue siendo el de siempre: el precio y la conectividad. Antes de vender experiencias, hay que facilitar el camino. Si llegar cuesta más que el propio viaje turístico, algo falla en el planteamiento.
Por eso chirría un poco tanto entusiasmo con barcos puntuales para eventos como La Cuna de la Legión. Está muy bien apoyar una prueba deportiva importante, pero quizá la apuesta debería ser más ambiciosa y constante: soluciones de transporte asequibles durante todo el año. Porque sin eso, FITUR seguirá siendo un escaparate precioso… al que muchos miran, pero pocos pueden entrar.
