En apenas dos meses de 2026, Ceuta ha registrado 1.257 entradas irregulares, 1.100 más que en el mismo periodo del año pasado. No es una cifra menor ni una estadística fría: es la señal de que la presión migratoria vuelve a apretar con fuerza en una ciudad pequeña, limitada en espacio y recursos. Mientras tanto, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta vuelve a ser termómetro y símbolo de una situación que, cada cierto tiempo, parece desbordarse.

