La denuncia del MDyC sobre la falta de accesibilidad a los pantanos no es un capricho político ni una ocurrencia aislada. Es una llamada de atención sobre algo que debería ser evidente: los espacios públicos deben ser accesibles para todos, sin excepciones. Y cuando hablamos de pantanos, hablamos de lugares de ocio, de deporte y de encuentro con la naturaleza que no pueden quedar vetados a una parte de la ciudadanía.

