Las guerras existen desde el comienzo de la historia. Algunos defienden que la guerra es consecuencia de presiones adaptativas condicionadas a la supervivencia y a la competencia por recursos, haciendo especial hincapié en la idea del componente genético. Otros, en cambio, sostienen que la guerra es un constructo relativamente reciente asociado a la acumulación de riquezas y a la aparición de los Estados. Una inevitable consecuencia del desarrollo de las sociedades, de la lucha por la tierra y los recursos naturales, de la lucha de clases, que surgen no de la naturaleza del hombre, sino de la naturaleza de la propia Historia.
