El Gobierno de Ceuta vuelve a jugar a las sillas musicales en su estructura, y esta vez lo hace con la creación de una Dirección General de Control Financiero. Sobre el papel suena bien: reforzar el control interno, vigilar el gasto, garantizar que se cumple la normativa… pero lo que realmente llama la atención no es el órgano en sí, sino a quién se coloca al frente. El elegido no es otro que José María Caminero, quien acaba de cesar como interventor de la Ciudad tras décadas ocupando ese puesto de manera accidental.

