Caminar por Santos Vilela se ha convertido en una prueba de paciencia. Acumulación de basura, enseres abandonados y desperdicios por doquier dificultan el tránsito de los vecinos y manchan la imagen de nuestra ciudad. Lo más preocupante no es solo la suciedad, sino la sensación de abandono que sienten quienes viven allí, una dejadez que señala con claridad a las autoridades locales.
Caminar por Santos Vilela se ha convertido en una prueba de paciencia. Acumulación de basura, enseres abandonados y desperdicios por doquier dificultan el tránsito de los vecinos y manchan la imagen de nuestra ciudad. Lo más preocupante no es solo la suciedad, sino la sensación de abandono que sienten quienes viven allí, una dejadez que señala con claridad a las autoridades locales.
Es incomprensible que, en pleno siglo XXI, todavía se tolere que las calles se conviertan en vertederos improvisados. La limpieza viaria no puede depender de la buena voluntad de los vecinos ni de la esperanza de que alguien recoja lo que otros tiran irresponsablemente. La ciudad tiene servicios públicos para esto, y su falta de eficacia demuestra una gestión poco seria y desatenta.
Por otra parte, el incivismo que algunos muestran resulta intolerable. Propietarios de establecimientos que dejan sus residuos en plena acera, ciudadanos que depositan muebles o bolsas de basura donde les place, contribuyen a un problema que afecta a todos. No es solo cuestión de higiene, sino de respeto básico por quienes conviven en el mismo espacio urbano.
La combinación de dejadez institucional y falta de educación cívica está creando un círculo vicioso que deteriora la convivencia y la imagen de Ceuta. Mientras unos se desentienden, otros pagan las consecuencias: los vecinos, los peatones y, en última instancia, toda la ciudad.
Es hora de que las autoridades actúen con firmeza y que los ciudadanos recuerden que vivir en comunidad implica responsabilidades. Multas, campañas de concienciación y un control real de la limpieza no son opcionales; son indispensables para que Ceuta deje de parecer una ciudad olvidada y recupere el respeto por sus calles y sus gentes.
