El PSOE de Ceuta ha vuelto a poner el dedo en la llaga al denunciar el “incumplimiento reiterado” de los plazos que marca el Reglamento de la Asamblea para responder a las solicitudes de información que registra la oposición. No se trata de un asunto menor, porque el acceso a la información es la base sobre la que se sostiene la labor de control a cualquier Gobierno. Si los datos no llegan a tiempo, se vacía de contenido la función fiscalizadora de los grupos políticos y se empobrece el debate público.
El PSOE de Ceuta ha vuelto a poner el dedo en la llaga al denunciar el “incumplimiento reiterado” de los plazos que marca el Reglamento de la Asamblea para responder a las solicitudes de información que registra la oposición. No se trata de un asunto menor, porque el acceso a la información es la base sobre la que se sostiene la labor de control a cualquier Gobierno. Si los datos no llegan a tiempo, se vacía de contenido la función fiscalizadora de los grupos políticos y se empobrece el debate público.
No es la primera vez que la oposición en bloque o algunos de sus partidos se quejan de esa falta de diligencia en el Ejecutivo local. Y lo cierto es que los retrasos no solo alimentan la desconfianza entre las formaciones políticas, sino también entre los ciudadanos que ven cómo las normas internas de la propia Asamblea parecen más un adorno que una obligación. Si la transparencia se convierte en papel mojado, poco se puede esperar de la credibilidad institucional.
El Gobierno de la Ciudad debería tomarse estas denuncias como una advertencia seria. Cumplir los plazos no es un gesto de cortesía hacia la oposición, sino un deber democrático. Alargar las respuestas o dosificarlas en exceso solo genera la sospecha de que hay algo que ocultar o, como mínimo, de que la gestión no es todo lo ágil que debería ser. Y en política, las apariencias también pesan.
El PSOE ha hecho bien en alzar la voz, pero no basta con señalar el problema. Quizá sería deseable que la oposición en su conjunto reclamara medidas más concretas para garantizar que los plazos se cumplan de manera efectiva. La Asamblea no puede convertirse en un espacio donde el Reglamento se interprete según las conveniencias del Gobierno de turno.
Responder en tiempo y forma a las solicitudes de información es un pilar esencial para la salud democrática de Ceuta. El Gobierno local tiene en su mano corregir esta práctica y demostrar que está a la altura de lo que la ciudadanía espera: instituciones serias, responsables y respetuosas con las reglas del juego.