El pasado treinta de julio, cuando eran alrededor de las 20:30 horas, un menor, que transitaba por la calle, fue abordado por otros dos menores, los cuales, aprovechando la escasez de transeúntes y el tramo horario en el que se encontraban, acorralaron a su víctima, exigiéndole que les entregara el teléfono móvil que portaba y, al no acceder a dárselo, comenzaron a golpearle en el rostro y a intimidarle para que no gritara pidiendo ayuda hasta que, finalmente lograron su objetivo, arrebatarle el terminal.

