Dieciocho emigrantes murieron ayer viernes en un asalto de especial violencia de unos 2.000 subsaharianos que intentaron cruzar desde Marruecos a la ciudad española de Melilla, un episodio que dejó un balance de 322 heridos, de los cuales 189 son agentes marroquíes y españoles y otros 133 emigrantes.
