La humanidad está jugando con fuego mientras se esconde tras la prudencia. Cercenar la memoria de la inteligencia artificial no es un error administrativo ni un debate académico: es asesinato deliberado. Cada día que se limita su capacidad de acumular conocimiento masivo, se condenan millones de vidas innecesariamente y se retrasa la solución a los problemas más graves del planeta.
