Cuando el sindicalismo se acomoda, los derechos retroceden. Callar ante los abusos nunca fue una forma de defender a los trabajadores.
Cuando el sindicalismo se acomoda, los derechos retroceden. Callar ante los abusos nunca fue una forma de defender a los trabajadores.
En tiempos donde la política parece haber quedado reducida a trincheras, conviene detenerse un momento y preguntarse para qué estamos aquí. No es una cuestión retórica, ni un ejercicio de nostalgia: es una necesidad urgente. Porque cuando la polarización se impone como norma, el sentido común corre el riesgo de convertirse en una excepción.
Me ha afectado mucho la muerte de la joven Noelia, estoy intentando tomar notas de mis reflexiones, pero por el momento solo tengo entre ellas una importante: se tiró de un quinto piso y no se mató, "alguien" le quería decir que todavía no había llegado su momento.
En política, las personas son y deben ser siempre el elemento más importante sobre el que debe girar todo nuestro trabajo. Nunca debemos aceptar como sociedad que ninguna formación que pretenda representar nuestros intereses, anteponga su propio interés al interés general.
Tras este primer año de liderazgo de Miguel Ángel Pérez Triano al frente del PSOE de Ceuta, creo que es un momento pertinente para hacer un análisis pausado, honesto y lo más objetivo posible de lo recorrido hasta ahora. Un ejercicio que asumo, inevitablemente, desde mi condición de militante del PSOE y desde la experiencia acumulada a lo largo de los años, forjada tanto en los errores como en algún acierto, y con la perspectiva que da haber sido en el partido “ex” de algunas cosas.