Una deuda millonaria, contratos irregulares y un juicio penal en curso retratan el estado real de la empresa municipal que gestiona el suministro hídrico de la ciudad
Una deuda millonaria, contratos irregulares y un juicio penal en curso retratan el estado real de la empresa municipal que gestiona el suministro hídrico de la ciudad
Un jefe de Gobierno extranjero advierte que España "pagará un precio". ¿Dónde están los partidos que dicen defender la soberanía nacional?
España no enfrenta hoy una amenaza militar directa de Israel. No hay indicios creíbles de que Tel Aviv esté planeando un ataque contra territorio español, ni de que disponga de una estrategia para proyectar su fuerza en el Mediterráneo occidental. Lo que sí existe es una crisis diplomática en pleno desarrollo, con costes reales en la política exterior, la seguridad, la industria de defensa y la gobernabilidad interna. Y en ese vacío, hay actores que pueden salir beneficiados; uno de ellos, con claridad, es Marruecos.
No es la primera vez y ese es precisamente el problema.
El agua en Ceuta es un tema candente hoy día. Cientos de personas se quejan de las desorbitadas facturas de agua que deben pagar bimestralmente para seguir gozando de un bien básico esencial, un derecho fundamental e inalienable como es el agua. Algunos pensarán que esto se debe a una mala gestión de ella, a un consumo excesivo, y aconsejarán utilizarla con cabeza y responsabilidad. Pero la realidad, en este caso, es bien distinta.