Definitivamente, el PP está completamente desquiciado. La valoración que ha hecho el Gobierno de la Ciudad sobre la visita del Ministro de Educación, es un claro ejemplo de un partido que ya no tiene nada que ofrecer a la ciudadanía, incapaz de defender con argumentos sus posiciones políticas; y una demostración papable de una forma de hacer política repúgnate: La mentira como norma, la infamia frente al debate y la calumnia como herramienta.

