Con apenas unas horas de vida política, el recién alumbrado gobierno del PSOE mostraba a los españoles de forma clara y evidente de donde provenía y hacia dónde se dirigía: la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, no dudaba en defender públicamente que la reforma de la constitución era “urgente, viable y deseable” para avanzar hacia un modelo territorial federal.

