Sé que nos pilla lejos, pero eso no es motivo para aprovechar este día de San Fermín y reivindicar dos cosas. Primero, y como no podía ser de otra manera, mi repulsa total al uso del cuerpo de la mujer como objeto sexual y al trato judicial que ha tenido la violacion producida por la Manada. Ayer fui, junto a mis compañeras de la lucha feminista, vestida de negro para apostar por la igualdad y alzar la voz para acabar con la justicia patriarcal, esa que busca analizar qué hizo o no la mujer, en vez de analizar al que abusa.

