Dicen las malas lenguas que cuando se trata de los políticos de Ceuta la justicia se queda en El Estrecho.
Dicen las malas lenguas que cuando se trata de los políticos de Ceuta la justicia se queda en El Estrecho.
La Delegación del Gobierno ha realizado un balance satisfactorio de la Operación Paso del Estrecho 2018. Han considerado que no ha habido incidencias ni colapsos reseñables, salvo momentos puntuales. Sobre los beneficios económicos que reporta que los marroquíes escojan Ceuta como lugar de paso no se ha pronunciado una sola palabra desde la Plaza de los Reyes.
La Consejería de Fomento ha seguido adelante para “apropiarse” del edificio de González de la Vega número 4 y ha dado ordenes de desahucio que ya han empezado a recibir las familias. Los vecinos también han puesto el asunto en manos de abogados por lo que el proceso se podría alargar, pese al rápido proceder de Fomento.
Perplejo ha dejado a más de uno el director provincial de educación cuando ha asegurado que está todo dispuesto para la construcción de colegios y que sólo falta que la Ciudad arregle sus problemas con el PGOU para poder ceder suelo. No sólo ha afeado a la Ciudad sus críticas en relación al Brull, asegurando que lo que tienen que hacer es pedir la recalificación del suelo a Fomento, sino que se ha atrevido a hablar sobre la existencia de niños residentes en Marruecos que están escolarizados en Ceuta porque la Ciudad les ha dado el certificado de empadronamiento.
La Ciudad ha anunciado esta semana que no se abrirá la Gran Vía al tráfico rodado, tal y como estaba previsto, porque “no es una necesidad acuciante”. Puede tener sentido. Sin embargo, a reglón seguido el consejero de Fomento, Nestor García, incurre en una serie de contradicciones.