El Gobierno no puede quitar la razón a los jóvenes que vieron cómo en 2012 se dio por finalizado el último Plan de Juventud sin que se haya puesto en marcha ningún otro desde entonces. A muchos de los jóvenes que durante los últimos años lo han estado pidiendo a gritos ya les habrán salido canas y habrán pasado la barrera de los 35 sin ver cumplidas sus aspiraciones.

