El incidente en Barbate, en el que dos guardias civiles perdieron la vida a manos de una narcolancha, nos recuerda la cruda realidad que vive el sur de España, especialmente en la costa gaditana. En esta región, el narcotráfico no es solo un negocio; es una estructura violenta y sofisticada que opera con una aparente impunidad, aprovechando cada rincón del litoral. Que los responsables de estos crímenes estén ya detenidos y encarcelados es un paso, pero no basta: esta lucha necesita un compromiso de fuerza constante y decidido.

