“Ni azul ni verde. Soy blanco”. Era la respuesta de uno de los mejores generales de la historia, Belisario, cuando de niño, en la escuela, le preguntaban sobre su bando. Y es que dicen que su nombre, Beli zar, significaba precisamente eso, “el príncipe blanco”. Ya entonces la sociedad se dividía entre “azules y verdes”. Para nuestra desgracia, la inherente arrogancia que reviste nuestros prejuicios navega sobre el barco de la ignorancia pues, como ya dijera el jesuita Baltasar Gracián, el primer paso de la ignorancia es presumir de saber.

