El dos de septiembre sigue siendo el Día de Ceuta. Así lo ha querido el PP, que pretende imponer una visión de Ceuta monolítica y excluyente. Esta efemérides conmemora hechos reprobables que ofenden a una gran parte de la ciudadanía ceutí. No parece muy razonable festejar una matanza en la que fue aniquilada la población autóctona de nuestra tierra en nombre de una cultura dominante.

