Si nos fijamos existen y han existido columnistas de opinión que están en el tajo hasta el último minuto de su vida, también periodistas. Umbral, Ussía, Campmany, Alcántara…
Si nos fijamos existen y han existido columnistas de opinión que están en el tajo hasta el último minuto de su vida, también periodistas. Umbral, Ussía, Campmany, Alcántara…
Lo ocurrido en nuestro partido no es únicamente doloroso. Es inadmisible. Y lo es porque no responde a un hecho aislado, sino al reflejo de una sociedad que continúa siendo machista y misógina. Una sociedad que sigue cuestionando la palabra de las mujeres, infravalorando nuestras capacidades, sexualizando nuestros cuerpos y exigiéndonos demostrar permanentemente más que el resto para obtener el mismo reconocimiento. Pensar que estas dinámicas no atraviesan también a las organizaciones políticas sería una grave irresponsabilidad.
Hace diez años me arrojé al mar en el espigón de Benzú.
Un país que se deja pisotear
Dejamos de preguntar cuándo ocurriría. Ya ocurrió.