Algunos y algunas obvian interesadamente los compromisos adquiridos por Mariano Rajoy con la ciudadanía, el 20 de diciembre de 2011, en sede parlamentaria, cuando solicitó su investidura como Presidente del Gobierno: "Detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar el regreso a la creación de empleo". Sin ninguna duda, palabras sencillas, pero comprometidas con la situación real que padecía una sociedad llevada al límite de sus esperanzas, una sociedad sometida a las consecuencias directas de soportar las peores cifras de desempleo de nuestra historia democrática.

