A Diestras
Hubo un tiempo en el que nadie cuestionaba la mejora de una ciudad que por muchos años anduvo abandonada por la Administración Pública. Desde la desidia de los alcaldes, alguno de ellos condenado por prevaricación, hasta la pasividad con la que la Delegación del Gobierno, tiempo atrás, miraba el devenir de los acontecimientos, eran un lastre para una Ceuta en la que cualquier avance que se hiciera era recibido como agua de mayo.

