La semana pasada dije que había que ir a votar, pero no por miedo. Había que ir a votar por la libertad, por los derechos y por la igualdad. Y lo hicimos.
La semana pasada dije que había que ir a votar, pero no por miedo. Había que ir a votar por la libertad, por los derechos y por la igualdad. Y lo hicimos.
Considero que una de las funciones del subgénero literario-periodístico del artículo, es plantearnos cuestiones o temas, que quizás la sociedad, los tenga medio olvidados, o que diríamos no son de actualidad.
No escribo estas cuestiones para hacerle perder el tiempo, simplemente para que usted piense, y quizás, algunas de estas cuestiones matemáticas de profesión, indiquen si tiene algún valor o no. Cosa que yo desconozco.
Hay quienes pretenden que no sea nuestra prioridad, nunca la vamos a descuidar, pero no desatenderemos nuestro derecho a defendernos cuando intenten desprestigiarnos, y pretendan desviar el foco de los verdaderos problemas de Ceuta.
Hoy no haré uso de una dialéctica enrevesada, pues es momento de llegar a todo el mundo por la importancia del contexto electoral, por lo tanto me ceñiré a los datos, pues están ahí y, aunque todo el mundo los conoce, y más en Ceuta, no está de más recordarlos. En el mapa electoral hay partidos de todos los colores. De izquierdas, de derechas, de centro, y de más opciones que no quiero publicitar, pero si hay una premisa que, dentro de mi responsabilidad humana, llevo como bandera, es que cuando uno es un corrupto, es un corrupto, y su ideología ya no importa.