Este próximo Domingo, la ciudadanía, tenemos en nuestras manos la deseada oportunidad de echar del sillón a quienes han utilizado las instituciones para intereses personales y partidistas. Con nuestro voto podemos acabar con la negra red clientelar tejida con el hilo de los intereses, el mercadeo y los inmorales "chanchullos" beneficiando a propios y cercanos. Tras años de indignidad y sucio manoseo de la política local ha llegado la hora del cambio. Un cambio, cuyo motor de propulsión, son la indignación, el hartazgo y la esperanza de sanear tanto las instituciones como cada una de las acciones de gestión de gobierno. El señor Vivas (que encarna al político cansado, ineficaz y sin ideas) y sus muletas de apoyo (disfrazados de falsa oposición), deben ser mandados a casa para que mantengan sus peligrosas zarpas apartadas de lo público.

