La reciente queja interpuesta por la formación liderada por Carles Puigdemont ante las cuatro Juntas Electorales Provinciales de Cataluña pone de manifiesto un problema recurrente en los procesos electorales: la gestión y validez de los votos, especialmente de aquellos emitidos desde el extranjero. Puigdemont y su partido denuncian la destrucción prematura de votos, considerados inválidos sin haber agotado el plazo para su impugnación. Esta situación no solo pone en duda la integridad del proceso electoral, sino que también abre la puerta a una posible repetición del voto en el extranjero, retrasando la proclamación de los resultados definitivos.
