El reciente giro de tuerca del gobierno de Sánchez, declarando ahora que Bildu y la democracia son incompatibles, ha generado un torbellino de reacciones y análisis. No es la primera vez que el presidente del gobierno sorprende con un cambio de postura, lo que ha llevado a muchos a cuestionar la coherencia del PSOE y su compromiso con los valores democráticos.
