En nuestra sociedad, no es ningún secreto que las personas mayores que requieren cuidados y atención especializada pueden encontrar un abanico de opciones para satisfacer sus necesidades. Desde centros de día hasta residencias de cuidados a largo plazo, existe una variedad de servicios diseñados específicamente para atender a las personas de la tercera edad. Sin embargo, existe un déficit significativo en cuanto a servicios similares dirigidos a jóvenes con problemas de cualquier índole. Esta realidad plantea un serio dilema para las familias que cuidan a estos jóvenes y, al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre el compromiso de nuestras autoridades para abordar esta necesidad crítica.

