La figura de la consejera Kissy Chandiramani ha cobrado un protagonismo inusitado, no solo por su labor política sino también por su cercanía con ciertos medios de comunicación locales. Es difícil no notar cómo algunos de estos medios parecen inclinarse con notable asiduidad hacia la defensa de sus propuestas y acciones, una devoción que resulta, cuando menos, sospechosa.

