La escena se repite en distintos puntos de nuestra ciudad: en los patios de los colegios, en las azoteas de los edificios, en los parques y hasta en plena calle, las gaviotas han dejado de ser simples aves para convertirse en una amenaza constante. Los ataques de estas aves se están volviendo cada vez más frecuentes y agresivos, poniendo en peligro a niños, adultos y ancianos por igual. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta situación antes de que se tomen medidas eficaces?

