Todos la sufrimos, todos lloramos desde casa, muchos perdieron a sus seres queridos sin poder despedirse de ellos. Parecía estar viviendo dentro de una película de terror. Ellos nos decían que nos quedáramos en casa, por nuestra seguridad y por la de todos. Cada tarde a la misma hora, salíamos a nuestras ventanas y balcones para decirles que estábamos con ellos, para hacerles saber que estaban cumpliendo con una labor extremadamente difícil y muy peligrosa porque también nos abandonaron muchos profesionales sanitarios en aquella maldita pandemia que acechaba en todo el mundo. Siempre quedarán en nuestras mentes.
