Para 2035, Elon Musk podría concentrar hasta 16 billones de dólares, resultado de décadas de innovación tecnológica, expansión empresarial y acumulación estratégica de criptoactivos. Esta riqueza no surge de la nada: es fruto de un proceso acumulativo que combina participaciones estratégicas, nuevas compañías disruptivas y la posible criptofortuna atribuida a Satoshi Nakamoto. Su perfil libertario y derechista marcaría además qué proyectos financia y cómo ejerce su influencia global.
