Aprovechamos que en estos días la ciudad se encuentra en NIVEL ROJO de peligro de incendios forestales para recordar que cada pocos meses Ceuta se despierta con un incendio distinto. Ya sean las bonificaciones a la Seguridad Social, la Aduana en Algeciras, un PGOU que tardó veinte años en aprobarse, el transporte de mercancías peligrosas, la aduana comercial, la tasa de paro, el régimen de viajeros, la carencia de infraestructuras turísticas, la falta de vivienda… Apagamos un fuego y, mientras alguien lo celebra en una foto, ya se está encendiendo el siguiente. Y la pregunta que deberíamos hacernos como ciudad no es cómo apagamos el próximo incendio, sino por qué seguimos condenados a vivir entre incendios.